
No había nada más. Sólo yo, el mar y el cielo. Era el completo silencio, roto únicamente por el suave murmullo del vaivén de las olas que se mezclaba casualmente con el lejano graznido de una gaviota que acertó a pasar por allí… (bueno, y ese velero fondeado sin molestar en absoluto a la imagen idílica del momento).






































y a ése instante, se le llamo paz!!
Me gustaMe gusta
Maravillosa imagen y estupenda descripción .
Me gustaLe gusta a 1 persona
La primera frase resulta un poco engañosa.
El cielo y el mar, el sonido que producen sus olas y hasta el graznido de una gaviota, que en un paisaje como el que se describe, resulta agradable imaginar.
Qué más se puede pedir.
Me gustaLe gusta a 1 persona