PENSAMIENTO SUSPENDIDO

No había nada más. Sólo yo, el mar y el cielo. Era el completo silencio, roto únicamente por el suave murmullo del vaivén de las olas que se mezclaba casualmente con el lejano graznido de una gaviota que acertó a pasar por allí… (bueno, y ese velero fondeado sin molestar en absoluto a la imagen idílica del momento).

3 comentarios sobre “PENSAMIENTO SUSPENDIDO

  1. La primera frase resulta un poco engañosa.
    El cielo y el mar, el sonido que producen sus olas y hasta el graznido de una gaviota, que en un paisaje como el que se describe, resulta agradable imaginar.
    Qué más se puede pedir.

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