Semblanza

En un mundo cada vez más obsesionado con la inmediatez y con las prisas, el Camino te obliga a ir al ritmo de tus pasos. No hay más. La esencia no está en los kilómetros, sino en lo que sucede dentro mientras los recorres. La vida se reduce a lo esencial, a lo que cabe en una mochila. Es entonces cuando te das cuenta de lo poco que necesitas para vivir. Da igual quien seas, quien te creas, todos somos iguales ante el esfuerzo y ante las inclemencias del tiempo.

Existe una creencia popular que dice: «El Camino te da lo que necesitas, no lo que quieres».

GUADIX

Guadix es un laberinto rojo, una ciudad cueva, una catedral majestuosa y divina. Es la historia que resuena en sus cuevas y que se entrelaza con los extraños ecos de su pasado.

Guadix es tierra desnuda donde se forman, como si de cicatrices del tiempo se tratase, esas inquietantes formaciones arcillosas llamadas cárcavas. Guadix es, en definitiva, una adaptación humana al entorno… a la naturaleza.

Fuente Agria


Allá abajo, en un rincón oculto donde el sol se filtra a través de las hojas de los árboles y el tiempo parece detenerse, yace un lugar único, esculpido por la sinuosa y caprichosa corriente de agua ferrosa y amarga que mana del corazón de la montaña como un río de sangre tiñendo el ambiente con un aura rojiza. Es la Fuente Agria, en la Alpujarra granadina.

Pueblo colorista

pueblo colorista
Acrílico sobre tabla, 60 cm x 40 cm

     Y los tonos rojos llegaron para quedarse. Se establecieron en un primer plano casándose con los verdes como en una alianza indestructible dejando el protagonismo de los azules para la mitad superior del tema.

     Aunque en realidad es un pueblo ficticio, sacado de la imaginación, sus figuras geométricas, tanto de los edificios como de la colocación de los colores, te transfieren una visión única, lejos de la tónica de mi carácter pictórico.

       Con la salvedad del cielo y la montaña, elaborado en un tono casi monocromo, lejos también de esos cielos cálidos que me caracterizan, el resto son colores fuertes, casi agresivos, que se intercalan entre si formando una estructura geométrica entre rojos, verdes, naranjas, azules, celestes, ocres y amarillos.

        Los azules de la izquierda, en un estado casi puro, aportan cierta dosis de fuerza al cuadro.

Fuego Otoñal

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Acrílico sobre tabla, 35 cm x 20 cm

Granada, aparte de sus muchos atractivos, cuenta con una de las puestas de sol más espectaculares que conozco.

     La explosión de color que aparece, casi por capricho, en las tardes de otoño-invierno, junto a una Sierra Nevada pletórica de nieve, hacen que Granada se convierta en un placer para los sentidos.

» … y el ciprés, siempre el ciprés, atento, vigilante, expectante, erguido, dejándose bañar por la cálida luz de otoño»

LILAS

     En este acrílico, los verdes se casan con los azules y algún que otro amarillo armonizando los tonos fríos con pinceladas sueltas en primer plano, en algunos casos unidireccionales, hasta llegar al fondo donde los colores cálidos toman protagonismo mezclándose con los grises y los pardos formando una nebulosa dando así, una sensación de lejanía.

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Acrílico sobre tabla 80cmx60cm

Brumas en rojo

     De pincelada muy envuelta, este acrílico destaca por el uso del rojo en su estado casi puro. Casado con él, los amarillos y ocres sirven de intermedio con los fríos, pardos y verdosos de la zona izquierda.

      El conjunto del color, armonizado con las envolturas del cielo, aportan una nebulosa  que nos hace recordar tardes de tormenta.

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Acrílico sobre tabla, 40 cm x 40 cm

 

MAR DE NUBES 

acrílico sobre tabla 60cmx40cm

Con los tonos típicamente granadinos, este mar de nubes recrea esas atmósferas matinales en un día de otoño. 

De pincelada muy envuelta en los fondos, resaltan la soltura de la improvisación en los trazos en los primeros planos donde los azules y los malvas se convierten en protagonistas. 

Inusual vista de una Granada inundada por un mar de nubes

ALHAMBRA 

Acrílico sobre tabla, 60cm x 40cm.

Déjame tocar tu espejo de plata,
sumergir mis manos entre las aguas
de malvas salpicadas,
que quiero secar de llantos
el verde de la mirada.

Deja que abra las puertas de tu muralla
que entren las golondrinas y aniden en las ventanas,
que adornen los ruiseñores
los jardines de la Alhambra.

Deja que el tiempo dé huella
al caminante y su marcha
y que la tierra sea cuna
del reposo de las almas.

Texto de:
©Sefi Cárdenas Cumbreras.